La subida de los costes eléctricos se ha convertido en una amenaza directa para la viabilidad de muchas pequeñas y medianas empresas. Bares, comercios, talleres, hoteles y negocios de todo tipo ven cómo su factura de la luz crece cada mes sin que sus ingresos aumenten al mismo ritmo. En este contexto, la figura del consultor energético empieza a consolidarse como un aliado estratégico para el tejido empresarial.

Uno de esos profesionales es Óscar Liria, consultor energético, que lleva años asesorando a pymes para reducir sus costes de energía sin frenar su actividad. “La energía ya no es un simple gasto fijo: hoy puede marcar la diferencia entre que una empresa sea rentable o no”, señala.

Según explica Liria, el problema de muchas pymes no es solo el precio de la energía, sino la falta de información y de acompañamiento: contratos desactualizados, potencias mal ajustadas, servicios que no necesitan o condiciones de permanencia que pasan desapercibidas. “Me encuentro a diario con empresas que llevan años pagando de más sin saberlo”, advierte.

El trabajo de un consultor energético comienza con un análisis detallado de las facturas y contratos, continúa con la optimización de potencias y tarifas y, cuando tiene sentido, se amplía a la propuesta de medidas de eficiencia o proyectos de autoconsumo fotovoltaico. “No se trata de poner placas solares porque estén de moda, sino cuando los números salen y la inversión tiene sentido para la pyme”, subraya Liria.

Además, el consultor juega un papel clave como representante de la empresa frente a las comercializadoras y como guía en un entorno regulatorio complejo. “Una pyme no tiene tiempo de estudiar cada cambio normativo. Nuestro papel es hacerlo por ella y velar por sus intereses”, explica.

Liria defiende que cualquier pequeña empresa puede empezar a ganar terreno en su factura con tres pasos básicos: revisar sus contratos actuales, ajustar la potencia contratada a su consumo real y eliminar servicios innecesarios o penalizaciones evitables. A partir de ahí, se pueden estudiar medidas adicionales y aprovechar ayudas públicas para mejorar la eficiencia energética.

“Ganar la batalla a la factura de la luz no va solo de recortar, va de gestionar mejor”, concluye Óscar Liria. “Cuando una pyme entiende qué paga y por qué lo paga, deja de estar a merced de la factura y empieza a tomar decisiones con criterio”.